En resumen: en un negocio, el sistema de aire acondicionado se elige por el espacio y por cómo se usa: tamaño y forma del local, si hay falso techo, cuántas personas y equipos hay, cuántas horas trabaja y dónde pueden ir las unidades de afuera. A grandes rasgos: split para oficinas y locales pequeños, cassette para locales abiertos con falso techo, piso techo donde no lo hay, equipos tipo paquete con ductos para espacios grandes y VRF cuando hay muchos ambientes que necesitan su propio control.
Los sistemas, uno por uno
Split de pared
Unidad interior en la pared y condensadora afuera. Es la opción más sencilla para oficinas individuales, consultorios y locales pequeños. En espacios grandes o alargados, un solo split no reparte bien el aire.
Cassette
Se empotra en el falso techo y sopla en cuatro direcciones, así que reparte el aire de forma pareja en locales abiertos, como tiendas, restaurantes o salas de espera. Necesita falso techo con espacio suficiente y, con frecuencia, una bomba para sacar el agua de condensación.
Piso techo
Se instala en la parte alta de la pared o junto al techo —también puede ir abajo— y lanza el aire a más distancia que un split. Es habitual en comercios sin falso techo o con techos altos.
Paquete y sistemas centrales con ductos
El equipo va afuera o en un cuarto técnico, y el aire llega a cada zona por ductos y rejillas. Sirve para espacios grandes o con varias áreas. Necesita diseño de ductos, más espacio para instalarse y, con el tiempo, limpieza de ductos.
VRF y mini VRF
Una o pocas condensadoras alimentan muchas unidades interiores, cada una con su propio control, y el sistema regula cuánto refrigerante envía a cada una según la demanda. Encaja en oficinas con muchos ambientes, hoteles, clínicas o edificios donde cada espacio necesita su propia temperatura. Es un proyecto: se diseña a partir de un levantamiento técnico y la inversión inicial es mayor.
Fan coil y chiller
En edificios grandes, un chiller enfría agua y los fan coil la usan para enfriar cada espacio. Son proyectos especiales que se evalúan caso por caso.
Qué revisar antes de cotizar
- El espacio: medidas, altura, si hay falso techo y cómo está distribuido.
- El calor que se genera dentro: personas, cocina, computadoras, iluminación, vitrinas refrigeradas y el sol que entra. Vea cómo se elige la capacidad.
- Las horas de uso: un local abierto todo el día justifica equipos más eficientes. Vea inverter o convencional.
- Dónde van las unidades de afuera: azotea, fachada o patio, y si el edificio o el centro comercial tiene reglas para ubicarlas.
- Las condiciones del sitio: permisos de acceso, horarios en los que se puede trabajar y trabajos en altura.
- El mantenimiento: que los equipos queden accesibles para limpiarlos sin detener el negocio.
- Qué pasa si un equipo falla: repartir la carga entre varias unidades evita que una sola avería deje sin aire todo el local.
Cómo trabajamos un proyecto comercial
- Levantamiento técnico del sitio y de los equipos existentes, si los hay.
- Propuesta de solución y cotización.
- Suministro e instalación según el alcance acordado.
- Puesta en marcha.
Los permisos, los trámites y la obra civil no forman parte del alcance estándar; si su proyecto los requiere, se revisan desde el inicio. Vea aire acondicionado comercial e industrial y, si ya tiene varios equipos funcionando, los contratos de mantenimiento.